Con 286 empresas de zonas francas en operación, República Dominicana se coloca en el primer lugar de América Latina, de acuerdo con el informe “Zonas Francas: El ecosistema que redefine la inversión en la región 2026”. La cifra ubica al país por encima de Honduras, que registra 151; Colombia, con 112; y Costa Rica, con 85, aunque también traslada la discusión a un terreno más exigente: si esa ventaja numérica realmente se convierte en resultados que vayan más allá de la promoción.
El estudio señala que América Latina cuenta con 818 zonas francas en funcionamiento y que 633 de ellas, equivalentes al 77%, están concentradas en Centroamérica, Panamá y República Dominicana. Ese peso regional confirma la relevancia del régimen, pero el propio informe advierte que la competencia ya no se mide solo por volumen ni por incentivos fiscales, sino por la fortaleza de los ecosistemas productivos, el talento especializado, la conectividad y la eficiencia operativa.
Los investigadores vinculan esa posición con la cercanía con Estados Unidos, la infraestructura logística, la estabilidad regulatoria y el impulso del nearshoring. Aun así, el diagnóstico deja planteada una alerta institucional: en una etapa en la que la región compite por más valor agregado, manufactura, logística, servicios globales y tecnologías de mayor complejidad, el desafío no es exhibir cifras, sino sostener condiciones que impidan que el liderazgo termine reducido a una vitrina estadística mientras continúan las presiones sobre los servicios, los costos y la capacidad de respuesta del Estado.
El informe añade que la región ya superó la fase de adopción del modelo y entró en una disputa por ecosistemas más robustos. Desde esa óptica, el primer lugar de República Dominicana funciona menos como una meta alcanzada que como una exigencia de rendición de cuentas sobre resultados, prioridades y capacidad de transformar la ventaja actual en desarrollo verificable para el país, no solo en un balance favorable para la promoción oficial.
