NAGUA. — Leonel Fernández afirmó este domingo que el crecimiento de la Fuerza del Pueblo es una respuesta directa al desgaste de la gestión del PRM, al asegurar que el rechazo al oficialismo se incrementa conforme se agravan las dificultades que enfrenta la gente. En una juramentación de nuevos miembros celebrada en Nagua, el presidente de la FP presentó el descontento social como el principal impulso de las incorporaciones que, dijo, se están repitiendo en todo el país.
Fernández sostuvo que las adhesiones registradas durante el fin de semana, entre ellas las de dirigentes procedentes del PRM y del PLD en María Trinidad Sánchez, evidencian un giro político motivado por la falta de resultados y por el deterioro de las condiciones de vida. “Aquí iniciamos el camino hacia la victoria, que no se detendrá sino hasta subir las escalinatas del Palacio Nacional”, expresó.
El exmandatario recordó también que el sábado encabezó la juramentación de un frente nacional de pastores evangélicos con presencia en las 31 provincias y el Distrito Nacional, además de la incorporación de profesionales y dirigentes de distintas demarcaciones. Atribuyó ese movimiento al malestar que, según dijo, afecta a la generalidad de la población y debilita la credibilidad del discurso oficial de cambio.
“Del cambio hemos pasado al retroceso”, afirmó Fernández, al describir la actual gestión como “una guagua que va en reversa” y al señalar que muchos ciudadanos también la perciben como “un carro con el motor fundido y la carrocería oxidada”. En esa línea, aseguró que los dominicanos votaron con la expectativa de mejorar sus condiciones de vida, pero que la realidad ha terminado alimentando la inconformidad y la búsqueda de una alternativa opositora.
Al referirse a María Trinidad Sánchez, Fernández dijo que el Gobierno ha dejado abandonadas obras importantes iniciadas durante sus administraciones, con lo que reforzó su crítica sobre la distancia entre la narrativa oficial y los resultados que percibe la ciudadanía. El acto en Nagua quedó así planteado por la Fuerza del Pueblo como una advertencia política sobre el costo social del desgaste gubernamental y como una exigencia de mayor rendición de cuentas frente a una población, según su versión, cada vez más inconforme.
