Santo Domingo.- La continuidad del intrusismo profesional en oficios regulados vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad de vigilancia del Estado dominicano, en un problema que no se queda en el terreno legal: golpea la salud, la seguridad y el patrimonio de los ciudadanos mientras crece la preocupación social.
La práctica consiste en ejercer una profesión sin título, exequátur, licencia o habilitación exigidos por la legislación vigente, o en atribuirse una condición profesional sin estar legalmente facultado para ello. El problema alcanza áreas especialmente sensibles como medicina, odontología, ingeniería, arquitectura, derecho y psicología, todas sujetas a controles especiales precisamente por el impacto que tienen sobre la vida cotidiana.
Especialistas en derecho advierten que no se trata solo de incumplir una norma. En salud, la atención ofrecida por personas sin preparación puede terminar en diagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados o procedimientos que comprometan la integridad física de los pacientes. En ingeniería y arquitectura, la falta de conocimientos técnicos puede traducirse en riesgos para edificaciones e infraestructuras, elevando el costo social de una supervisión que no logra cerrarle paso a estas prácticas.
A eso se suma la competencia desleal contra quienes sí cumplen con los requisitos académicos, legales y éticos establecidos por el Estado dominicano. Organizaciones profesionales han advertido que el ejercicio ilegal deteriora la confianza ciudadana y afecta la calidad de los servicios, un contraste cada vez más visible entre la obligación oficial de garantizar controles y la realidad que enfrentan usuarios y profesionales.
El combate al intrusismo profesional, por tanto, no puede quedarse en una formulación abstracta. La persistencia del problema refuerza la exigencia de fiscalización efectiva, rendición de cuentas y vigilancia institucional para que la protección de los ciudadanos no dependa de advertencias tardías, sino de resultados concretos frente a un riesgo que sigue abierto.
