La ventaja de Keiko Fujimori sobre Roberto Sánchez no ha cerrado la incertidumbre electoral en Perú. Con el 99,79 % de los votos escrutados, la candidata de Fuerza Popular suma 51,150 % frente al 48,850 % de su rival, una diferencia de 42.097 sufragios que todavía no garantiza un desenlace definitivo.
La definición sigue en manos de los jurados electorales, que deben resolver una impugnación para anular votos del exterior. Esa revisión mantiene en vilo el proceso y deja abierto el escenario de que el resultado pueda modificarse, dependiendo de la decisión sobre esos sufragios.
El avance de Fujimori, aunque sólido en el conteo preliminar, no elimina la necesidad de fiscalización sobre la etapa final del proceso. La atención está puesta ahora en la transparencia de la revisión, en el alcance de la impugnación y en el efecto que podría tener sobre la proclamación oficial.
Mientras tanto, el país permanece a la espera de una resolución que cierre la contienda. El escrutinio casi total ofrece una tendencia clara, pero no definitiva, y el desenlace queda condicionado por la decisión de los organismos electorales.
