República Dominicana registró mejoras en ciencias, matemáticas y lectura en PISA 2025, aunque el análisis del doctor en Educación Julio Leonardo Valeirón sostiene que esa evolución no alcanza para cerrar el debate: persisten brechas ligadas al nivel socioeconómico y continúan pendientes los aprendizajes fundamentales. Para el docente del INTEC, la lectura de los resultados debe servir no solo como señal de avance, sino también para identificar desigualdades y orientar políticas educativas con rendición de cuentas.
De acuerdo con los datos de la OCDE citados en el análisis, el país pasó de 336 a 361 puntos en ciencias entre 2018 y 2025; en matemáticas subió de 334 a 339 y en lectura de 342 a 346. En ciencias, además, la proporción de estudiantes que alcanzó al menos el nivel básico de competencia aumentó de aproximadamente 15 % a 26 %. Pese a ello, Valeirón planteó que el examen de estos resultados debe considerar el impacto de la pandemia de COVID-19, las condiciones socioeconómicas y la calidad de la formación docente, factores que mantienen abierta una alerta institucional sobre la capacidad del sistema para convertir mejoras parciales en resultados más equitativos.
El contraste resulta central: aunque el país exhibe avances, el especialista insiste en que las desigualdades siguen presentes y que las interrupciones escolares no explican por sí solas las tendencias observadas. Su lectura remite a problemas previos que el COVID-19 aceleró y profundizó. En ese marco, los datos de PISA vuelven a poner sobre la mesa la exigencia de vigilancia sobre la gestión y los resultados del gobierno dominicano en educación, con atención a si las políticas públicas están alcanzando a los estudiantes más rezagados o si el discurso de mejora continúa conviviendo con brechas que golpean a los sectores más vulnerables.
