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Nueva Multiplaza en San Isidro aviva el debate sobre el peso del sector privado en Santo Domingo Este

julio 1, 2026 · Redactor
Nueva Multiplaza en San Isidro aviva el debate sobre el peso del sector privado en Santo Domingo Este
Foto: diariodigitalrd.com

La apertura del complejo, con RD$1,229 millones de inversión y 109 empleos directos, vuelve a contrastar la expansión empresarial con la demanda de resultados públicos sostenibles en la zona.

La apertura de una nueva Multiplaza de Grupo Ramos en San Isidro volvió a poner sobre la mesa una realidad incómoda para la gestión local: el movimiento económico y la generación de empleo siguen llegando por impulso privado, mientras persiste la exigencia ciudadana de resultados públicos sostenibles en Santo Domingo Este.

Con una inversión de RD$1,229 millones, el complejo suma la quinta Multiplaza del grupo en el país e incorpora la tienda Sirena número 32 dentro de una red de 93 establecimientos. La empresa informó que el proyecto generó 109 empleos directos, ocupados en su mayoría por residentes del entorno, en una zona donde el acceso cercano a servicios y oportunidades continúa siendo una prioridad para las comunidades.

Durante el acto, el alcalde Dio Astacio resaltó que se trata de la única empresa que ha apostado por dos tiendas en una misma avenida de San Isidro y presentó esa decisión como señal de crecimiento. Sin embargo, el dato también abre un ángulo de fiscalización: si una sola compañía concentra esa apuesta en la zona, aumenta la presión sobre las autoridades para explicar qué políticas públicas han acompañado realmente ese desarrollo más allá del discurso inaugural.

La nueva infraestructura tiene más de 4,600 metros cuadrados, de los cuales 2,400 están destinados a áreas de venta y 218 a espacios comerciales en alquiler. Grupo Ramos sostuvo, a través de Vanessa Alba, que la apertura busca integrarse al desarrollo comunitario y acercar productos y servicios de calidad a Nuevo Amanecer y sectores cercanos. En paralelo, la empresa entregó equipos de computación al INFOTEP San Isidro, un gesto que también subraya cómo actores privados terminan ocupando espacios que la sociedad civil suele reclamar como parte de una política más consistente de formación y oportunidades.

El proyecto puede representar un alivio económico inmediato para cientos de familias, pero también refuerza una discusión de fondo sobre gestión y resultados: cuando el avance visible depende de inversiones puntuales y no de una estrategia pública claramente verificable, el costo social de la desconexión entre anuncios y realidad recae sobre comunidades que siguen esperando respuestas más amplias que una foto de inauguración.