El trabajo del Laboratorio Veterinario Central (Lavecen) sostiene en buena medida la sanidad animal y la seguridad alimentaria. Esta dependencia, adscrita a la Dirección General de Ganadería (Digega), reúne funciones críticas como el diagnóstico de enfermedades, la vigilancia epidemiológica, la producción de biológicos veterinarios y el control de calidad de productos agroalimentarios.
La amplitud de esas tareas deja ver la sensibilidad de un sistema del que dependen la productividad ganadera, la salud pública y las condiciones sanitarias requeridas para el comercio agropecuario. Desde sus instalaciones, Lavecen actúa como centro nacional de referencia para enfermedades zoonóticas y patologías de impacto económico, además de participar en campañas sanitarias, procesos de importación animal y servicios diagnósticos para instituciones públicas y productores privados.
A ello se suma el trabajo de su Departamento de Control de Calidad, responsable de detectar contaminantes orgánicos e inorgánicos en alimentos de origen animal y vegetal, así como residuos de pesticidas, antibióticos, hormonas y metales pesados. En ese sentido, el director general de Ganadería, Abel Madera, aseguró a elCaribe que el fortalecimiento del laboratorio forma parte de la estrategia para preservar el estatus sanitario nacional y mejorar la capacidad de respuesta, una declaración que pone de relieve la presión sobre las autoridades para garantizar resultados verificables en un frente con impacto directo sobre la producción y el consumo.
