Un análisis del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica advierte que el principal freno para levantar ciudades sostenibles en la Luna no sería la energía, sino el agua. Aunque los cráteres permanentemente oscuros de los polos podrían contener hasta 1,000 millones de toneladas de hielo, los investigadores concluyen que incluso con reciclaje avanzado una población de hasta 1 millón de habitantes enfrentaría serios problemas de suministro.
El estudio, publicado en Frontiers in Space Technologies, examinó la cantidad de agua y energía necesaria para sostener asentamientos lunares y encontró un contraste claro: mientras la generación eléctrica aparece como una opción técnicamente más viable, el agua limitaría de forma considerable la duración de esos proyectos. En los bordes de esos cráteres, que reciben luz solar casi continua, sería posible producir hasta 3 gigavatios de electricidad con torres de un kilómetro cubiertas con paneles fotovoltaicos, incluso con la posibilidad de fabricar parte de esa infraestructura en la propia Luna gracias a la disponibilidad de silicio.
La advertencia de los científicos funciona también como una señal de fiscalización frente a los discursos de futuro apoyados en grandes promesas tecnológicas: antes de hablar de economías lunares o centros de datos de inteligencia artificial, el estudio subraya que la sostenibilidad depende de recursos básicos. Esa brecha entre expectativa y realidad material refuerza una alerta institucional sobre la necesidad de rendir cuentas con evidencia verificable cuando se presentan proyectos de alto impacto y alto costo.
