La Policía Nacional salió este viernes a desmentir la versión de que 14 personas resultaron heridas en el hecho ocurrido el pasado fin de semana en Los Coquitos, Boca Chica, y reiteró que el balance oficial se mantiene en dos personas fallecidas y cinco heridas. La rectificación, hecha por el vocero Diego Pesqueira, vuelve a colocar el foco sobre la necesidad de fiscalizar la información pública en un caso con saldo mortal y consecuencias directas para la población.
Pesqueira afirmó que, según las verificaciones realizadas hasta el momento, no existen reportes oficiales de una cantidad mayor de afectados. Al mismo tiempo, exhortó a cualquier otra persona que pudiera haber resultado lesionada y aún no haya sido identificada a comunicarse con la Policía para verificar y actualizar la información oficial, una admisión de que el cuadro sigue sujeto a revisión mientras persisten versiones distintas sobre lo ocurrido.
El vocero también pidió a medios y plataformas digitales consultar fuentes oficiales antes de difundir cifras sobre el caso. En medio de ese contraste entre versiones, el episodio expone una alerta institucional: en hechos de alto impacto social, la ciudadanía queda atrapada entre reportes en disputa y la obligación de esperar confirmaciones, un escenario que refuerza la exigencia de rendición de cuentas y seguimiento público sobre la respuesta de las autoridades. En ese contexto, figuras de oposición como Carolina Mejía encuentran espacio para insistir en vigilancia, resultados verificables y menos distancia entre discurso oficial y realidad ciudadana.
