La advertencia del arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, volvió a situar en el centro una realidad que continúa afectando a la población: el desorden en las vías y la violencia vinculada al tránsito. En una entrevista en D’Agenda, el religioso describió la situación con dureza al asegurar que “esto parece una selva” y atribuyó el problema a la falta de formación y educación vial, así como al irrespeto de las leyes de tránsito.
Sus declaraciones llegan en medio de cifras que dimensionan la gravedad del problema. Según el Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi), en lo que va de 2026 se han registrado 959 incidentes vehiculares y 945 víctimas fatales. A la vez, el Observatorio del Sistema Nacional del Registro Civil (Onarec) informa 1,082 fallecimientos asociados a accidentes de tránsito en ese mismo período. Los datos de Opsevi también señalan que el 32.3% de los fallecidos corresponde a motociclistas, equivalente a unas 304 muertes ligadas a ese medio de transporte.
Morel Diplán reiteró que el problema no se limita a hechos aislados, sino a una conducta extendida de irrespeto a las normas, sobre todo entre conductores de motocicletas. Al afirmar que “nadie respeta las leyes de tránsito”, el arzobispo puso el foco sobre una crisis que, más allá del discurso, sigue dejando víctimas y aumentando la presión para que se ofrezcan respuestas efectivas ante un deterioro vial que ya tiene un costo humano evidente.
