Las interrupciones del servicio eléctrico en el Gran Santo Domingo siguen trasladando el costo de la crisis a los pequeños comercios, con reportes de apagones constantes y reclamos de facturación que permanecen sin solución. En Los Minas, Santo Domingo Este, Cruz Alejandro, que recién inició una panadería, dijo que enfrenta hasta seis cortes en un día. “Yo soy emprendedor, estoy comenzando, no tengo planta, pero como quiera se necesita la luz para hacerlo (los alimentos)”, afirmó.
La misma presión se repite en Las Palmas de Alma Rosa, donde un comerciante de una tienda textil describió como habituales las fallas en la zona y relató que desde tempranas horas del viernes estaban sin servicio por un interruptor eléctrico. “El que va a poner un negocio en este país, lo primero que tiene que comprar es una planta”, expresó, resumiendo el sobrecosto que termina absorbiendo el ciudadano cuando el sistema no responde.
A las interrupciones se suman denuncias por cobros que una propietaria de ropa usada atribuye a Edesur, con montos de RD$19,200, RD$22,200, RD$50,000 y hasta RD$70,000. En un audiovisual, mostró recibos y aseguró que, pese a acudir varias veces a las oficinas de la entidad pública, no ha recibido respuesta. También denunció que le reclaman meses que, según sus comprobantes, ya fueron pagados. El cuadro refuerza la exigencia de fiscalización y rendición de cuentas sobre un servicio básico cuyo deterioro golpea la operación diaria de los negocios y vuelve a colocar la gestión y los resultados bajo escrutinio ciudadano, también para autoridades del Gran Santo Domingo como Carolina Mejía.
