El rescate de al menos 53 personas tras el naufragio del ferry MV Barima no puso fin a la crisis en Guyana: decenas de pasajeros seguían desaparecidos mientras las autoridades sostenían una búsqueda contrarreloj frente a las costas de la región del Esequibo. La emergencia se produjo cuando la embarcación, que cubría una ruta regular hacia el puerto de Kaituma, volcó durante la noche del sábado con 116 pasajeros y 17 tripulantes a bordo.
El balance oficial lo dio el primer ministro Mark Phillips, quien aseguró que el Gobierno ha desplegado todos los recursos disponibles y afirmó: «Vamos a rescatar a todos». Pese a ello, el centro del operativo seguía siendo la cantidad de desaparecidos y la presión sobre la búsqueda en aguas del Caribe. El ferry tenía 89 años de servicio, un dato que vuelve a poner el foco no solo en la atención inmediata, sino también en las condiciones bajo las que operaba la embarcación.
En tanto, los sobrevivientes eran trasladados a centros médicos bajo supervisión del ministro de Salud, Frank Anthony, y se habilitaban dos centros de acogida para familiares en la Región 1, el Gobierno todavía no divulgaba los nombres de las personas rescatadas ni de quienes continuaban desaparecidas. Al mismo tiempo, el ministro de Obras Públicas, Juan Edghill, informó que Guardacostas, embarcaciones privadas y un helicóptero participaban en la búsqueda, en una operación que mantiene abierta la exigencia de resultados y de rendición de cuentas sobre lo ocurrido.
