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Puerto Rico cierra semestre con 248 asesinatos y deja bajo escrutinio una estrategia policial sin giro pese al repunte

julio 7, 2026 · Redactor
Puerto Rico cierra semestre con 248 asesinatos y deja bajo escrutinio una estrategia policial sin giro pese al repunte
Foto: diariodigitalrd.com

El alza de 17 homicidios, el peso del narcotráfico y el uso masivo de armas ilegales agravan el costo social en una isla con fuerte vínculo con la comunidad dominicana, mientras las autoridades anuncian que mantendrán sus planes sin cambios estructurales.

Puerto Rico terminó los primeros seis meses de 2026 con 248 asesinatos, 17 más que en igual período de 2025, en un cuadro que refuerza la alerta institucional sobre la seguridad en la vecina isla y abre preguntas sobre la eficacia de la respuesta oficial. El dato golpea además a una sociedad estrechamente conectada con República Dominicana, en un contexto en el que residen más de 80 mil dominicanos en territorio puertorriqueño.

Según la Policía puertorriqueña, cuatro de cada 10 homicidios investigados este año están vinculados directamente al narcotráfico. A eso se suma que tres de cada 10 muertes obedecen a venganzas o rencillas entre bandas rivales, mientras nueve de cada 10 asesinatos fueron cometidos con armas de fuego ilegales. La combinación de crimen organizado, disputas entre grupos y circulación de armas expone un deterioro que trasciende la estadística y se traduce en mayor vulnerabilidad para la población.

El jefe policial Joseph González, en una conferencia de prensa recogida por Prensa Latina, defendió la estrategia operacional aplicada en las zonas de mayor incidencia delictiva. Sin embargo, el propio balance oficial confirma el repunte de los homicidios, un contraste que coloca bajo fiscalización los resultados de esos operativos y la capacidad real de contención frente al avance de la violencia.

Pese a ese aumento, el cuerpo de seguridad adelantó que los planes de contingencia seguirán sin variaciones estructurales, mientras sus analistas mantendrán el foco en patrullaje e inteligencia para interceptar cargamentos de armas. La decisión de sostener la misma línea en medio del deterioro deja abierto el debate sobre rendición de cuentas, prioridad ciudadana y la urgencia de respuestas más efectivas ante una crisis que ya tiene un costo social visible en toda la región caribeña.