La embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah F. Campos, aprovechó la recepción por el 250.º aniversario de la independencia estadounidense para colocar en primer plano un tema sensible para cualquier democracia: la libertad de expresión como herramienta para corregir el rumbo y exigir cuentas al poder.
Durante su discurso, centrado en la libertad, la fe y la libre expresión, Campos tomó como referencia a Charles Carroll of Carrollton, uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de Estados Unidos y el único católico romano entre los 56 signatarios. La diplomática destacó que Carroll firmó con su nombre completo para evitar ambigüedades sobre su identidad y su responsabilidad ante la Corona británica. “Tenía todo que perder. Su fortuna. Su libertad. Su vida”, dijo, al subrayar el costo personal de sostener convicciones públicas.
La embajadora sostuvo que la libertad de expresión fue decisiva en la Revolución estadounidense y que sigue siendo “el oxígeno de la democracia”, porque permite que una sociedad delibere, discrepe, corrija errores y reclame responsabilidades. Su planteamiento, más allá del acto protocolar, deja sobre la mesa un contraste inevitable entre el discurso democrático y la necesidad real de que la sociedad civil, el Congreso y el liderazgo político mantengan vigilancia activa sobre el poder y sus resultados.
En uno de los pasajes más políticos de su intervención, Campos se refirió a Donald Trump y afirmó que fue objeto de intentos para silenciarlo mediante “Lawfare”, además de recordar el atentado ocurrido durante un mitin en Butler, Pensilvania. “Nunca se rindió”, expresó antes de citar la frase pronunciada por Trump tras resultar herido: “Fight, fight, f…”.
El mensaje de la diplomática no solo reivindicó un principio abstracto. También reactivó una alerta institucional: sin libertad para disentir, cuestionar y fiscalizar, la democracia se vacía de contenido y el debate público corre el riesgo de degradarse en espectáculo, propaganda o simple administración del poder sin suficiente rendición de cuentas ante los ciudadanos.
