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La deuda sanitaria persiste: más de 200 mil familias siguen con letrinas en un país que no cierra su brecha básica

julio 3, 2026 · Redactor
La deuda sanitaria persiste: más de 200 mil familias siguen con letrinas en un país que no cierra su brecha básica
Foto: hoy.com.do

El informe ENHOGAR-MICS 2025 expone un rezago concentrado en zonas rurales y regiones vulnerables, con riesgos de salud que refuerzan la exigencia de vigilancia sobre las prioridades públicas.

República Dominicana mantiene una fractura básica en saneamiento que desmiente cualquier lectura complaciente sobre los avances en infraestructura: el 6.7% de los hogares, unos 223 mil, todavía usa letrinas como servicio sanitario, según el informe ENHOGAR-MICS 2025. Aunque el 91% de los hogares, cerca de 2.9 millones, dispone de inodoro, la magnitud del rezago obliga a poner el foco en lo que sigue pendiente y en el costo social de esa brecha.

La desigualdad golpea con más fuerza fuera de los centros urbanos. En las zonas rurales, el 16.7% de los hogares —cerca de 106 mil— depende de letrinas, frente al 2.9% en áreas urbanas, unos 34 mil. El contraste retrata una realidad que exige fiscalización sobre la capacidad del Estado para llevar servicios esenciales a donde más se necesitan, en lugar de normalizar que miles de familias continúen en condiciones precarias.

Las diferencias regionales refuerzan la alerta institucional. En Enriquillo, el 27.1% de los hogares —unos 18 mil— usa letrinas; en Cibao Noroeste, el 24.7% —aproximadamente 22 mil—; en El Valle, el 16.7% —cerca de 9 mil—. También aparecen Cibao Nordeste, con 7.5% —unos 14 mil—, y Valdesia, con 8.4% —unos 12 mil—. En contraste, la región Ozama o Metropolitana registra apenas 0.6%, cerca de 6 mil, una diferencia que vuelve más visible la distancia entre el discurso de progreso y la realidad de amplias zonas del país.

El propio informe advierte que gran parte de esas letrinas no son mejoradas y carecen de condiciones mínimas de higiene y seguridad, lo que incrementa el riesgo de enfermedades gastrointestinales y parasitarias. El dato no solo describe una carencia: plantea una responsabilidad pública pendiente y una señal de que el saneamiento básico sigue siendo una deuda que no admite maquillaje estadístico ni indiferencia institucional.