La denuncia pública de Dory Luz Díaz Feliz volvió a colocar bajo la lupa la capacidad de respuesta de las autoridades frente a amenazas y agresiones en Santo Domingo Este. Aunque dispone de una orden de protección, la mujer asegura que teme por su vida y pidió la intervención de las autoridades competentes para impedir que el conflicto termine en un hecho lamentable.
En paralelo, la madre de Rubén Darío Falcón Contreras sostuvo que su hijo sufre trastornos mentales, que fue diagnosticado hace varios años y que su estado habría empeorado después de perder su empleo, lo que, según explicó, lo llevó a abandonar el tratamiento médico y los medicamentos recetados. Además, afirmó que no respalda ningún acto de violencia contra las mujeres y pidió que las autoridades tomen en cuenta la condición de salud mental de su hijo antes de emitir conclusiones.
La mujer añadió que el caso estaría vinculado a una disputa por una propiedad que ambos compartían y alegó que presuntamente a su hijo no se le permite acceder a la vivienda. Mientras la familia expone ese escenario, la denuncia de la expareja y su temor pese a la orden de protección refuerzan la exigencia de una actuación efectiva y de explicaciones claras sobre cómo se está evitando una posible escalada del conflicto.
