El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) registró una baja en los mercados de Estados Unidos, mientras el presidente Donald Trump elevó la presión sobre las petroleras por el costo de la gasolina.
Según la información publicada, Trump afirmó que la rebaja del crudo no se está trasladando al surtidor con la rapidez que espera y pidió investigar de inmediato a las compañías del sector.
El planteamiento presidencial abre de nuevo el debate sobre cómo se reflejan los movimientos del mercado energético en el precio final que pagan los consumidores, así como sobre la necesidad de seguimiento, transparencia y rendición de cuentas en una actividad con fuerte impacto en la economía de los hogares.
La discusión ocurre en un momento en que el WTI se negocia por debajo del nivel referido en la información, 70,91 dólares por barril, pero sin que ello garantice automáticamente una reducción equivalente en las estaciones de servicio.
Trump no detalló en la pieza publicada cuáles empresas serían investigadas ni ofreció cifras adicionales sobre el comportamiento de los precios al consumidor. Tampoco se aportan datos en el texto sobre el efecto concreto en cada mercado o región.
La presión sobre las petroleras se suma así a la vigilancia pública sobre el vínculo entre el precio internacional del crudo y el costo final de los combustibles, una relación que suele estar mediada por márgenes, impuestos, inventarios y tiempos de ajuste en la cadena de distribución.
