Taiwán desplegó embarcaciones de guardacostas para supervisar una operación marítima anunciada por China cerca de sus aguas orientales, en un episodio que vuelve a presionar la seguridad en la zona. Las autoridades taiwanesas mantienen una vigilancia permanente sobre varios buques chinos que salieron del puerto de Xiamen y se dirigen hacia áreas marítimas próximas a la isla. Según Taipei, al menos cuatro embarcaciones forman parte de la operación.
Pekín presentó la maniobra como una acción de “cumplimiento de la ley”, aunque se produce en medio de disputas territoriales y tras conversaciones entre Japón y Filipinas sobre la delimitación de sus Zonas Económicas Exclusivas y plataformas continentales. China sostiene que esas negociaciones afectan espacios marítimos sobre los que reclama derechos soberanos y calificó ese diálogo como una vulneración de sus intereses territoriales.
Como respuesta, el Servicio de Guardacostas de Taiwán rechazó las pretensiones de Pekín y afirmó que China “no posee derechos soberanos sobre las aguas al este de Taiwán”. El episodio reaviva la tensión en el estrecho y vuelve a situar el foco sobre una región donde los anuncios oficiales no reducen la disputa, sino que mantienen abierto un escenario de vigilancia permanente y alerta institucional.
