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Ciudad bella, uso áspero: el texto cuestiona la brecha entre imagen y realidad cotidiana

junio 7, 2026 · Redactor
Ciudad bella, uso áspero: el texto cuestiona la brecha entre imagen y realidad cotidiana
Foto: hoy.com.do

La pieza sostiene que el país se desgasta cuando el espacio público se convierte en una prueba diaria y el ciudadano queda al margen.

La idea de una República Dominicana «ferozmente bella» contrasta, según el texto, con una realidad urbana hecha de aceras rotas, parques pobres, plazas inaccesibles y avenidas sin sombra. La pieza sostiene que el país se celebra en público, pero en la práctica se ordena como si la gente sobrara, una contradicción que vuelve el espacio común una carga cotidiana para quienes caminan, esperan o simplemente intentan habitar la ciudad.

El señalamiento no se queda en la conducta ciudadana. Aunque el texto reconoce responsabilidades compartidas, también lanza una advertencia sobre la gestión de lo público: «Gobernar también es tener oído». La frase condensa una exigencia de fondo ante una ciudad donde el motor invade la acera, el carro bloquea el paso peatonal y el peatón cruza «como si pidiera permiso para existir». En ese escenario, la modernidad deja de medirse por anuncios o inauguraciones y pasa a evaluarse por algo más básico: si el ciudadano puede vivir la ciudad sin ser tratado como un estorbo.

La pieza concluye como un llamado de atención sobre una falla más profunda. Cuando se confunde movimiento con destino y se normaliza el obstáculo, lo que queda en evidencia no es solo desorden urbano, sino una desconexión entre poder, convivencia y prioridad ciudadana. El contraste entre la exaltación del país y el deterioro de la experiencia cotidiana abre, así, una pregunta de rendición de cuentas sobre qué tipo de ciudad se está construyendo realmente.