Este lunes, en La Semanal encabezada por el presidente Luis Abinader, el Gobierno dominicano presentó un balance con más de 64,000 viviendas intervenidas desde 2020 y un aumento de Ciudad Juan Bosch de 4,600 a 16,800 unidades en seis años. La exposición oficial buscó resaltar avances, pero también dejó en primer plano la necesidad de rendición de cuentas en un terreno especialmente sensible para los hogares: cuánto de esas intervenciones fueron mejoras puntuales, cuántas implicaron soluciones estructurales y cuál ha sido el resultado real para las familias atendidas.
De acuerdo con los datos expuestos por los funcionarios, el programa Dominicana se Reconstruye ha alcanzado 58,538 viviendas, y 1,358 de ellas tuvieron que levantarse desde cero por el estado crítico en que se encontraban. Ese dato, por sí solo, dimensiona el rezago habitacional que el Gobierno administra al mismo tiempo que lo presenta como un logro. Las labores, ejecutadas por el Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED), la Dirección de Asistencia Social y Alimentación Comunitaria (DASAC) y Propeep, se han concentrado en comunidades rurales y sectores vulnerables, con intervenciones en techos, paredes y sustitución de pisos de tierra por cemento.
La DASAC informó 5,974 techos reparados y reforzados, además de una proyección de 3,000 instalaciones adicionales para el último trimestre del año, mientras Propeep desarrolla otras 500 viviendas en el barrio Enriquillo, en Santo Domingo Oeste. Ahí persiste el contraste entre el relato oficial y la realidad social: si todavía miles de hogares requieren reconstrucción, techos, instalaciones eléctricas y apoyo básico, el debate ya no gira solo en torno a los anuncios, sino a la capacidad de la gestión de Abinader para cerrar déficits acumulados con resultados comprobables y bajo vigilancia pública.
