El quinto episodio se transformó en una demostración histórica de los Cerveceros de Milwaukee y, a la vez, en una alerta para Tampa Bay. Con ocho carreras anotadas cuando ya había dos outs, el marcador pasó de 2-0 a un 10-0 contundente en una secuencia que dejó al rival sin respuesta.
Milwaukee pasó a ser el primer equipo en la historia de las Grandes Ligas en conectar siete hits consecutivos en un partido de postemporada. El giro llegó cuando los Rays creían haber cerrado la entrada sin daño, pero una revisión modificó la decisión y permitió que la ofensiva siguiera. La distancia entre esa expectativa y el desenlace terminó por retratar la falta de contención en el momento más delicado.
Jackson Chourio también tuvo un papel central en el ataque de los Cerveceros. El venezolano entró en un registro histórico al convertirse en uno de los jugadores más jóvenes en conectar al menos cuatro hits y robarse una base en un partido de Serie Mundial, una marca que comparte con Ty Cobb desde 1908. La entrada quedó como una de las más memorables de la postemporada reciente y como una muestra del dominio que Tampa Bay no logró frenar dentro del terreno.
