El balance oficial de los terremotos registrados el 24 de junio en Venezuela volvió a empeorar. Según la actualización ofrecida por el vicepresidente Jorge Rodríguez, ya son 5.119 las personas fallecidas, 16.740 las heridas, 6.462 las rescatadas y 128.324 las familias incluidas entre las afectadas. La cifra de muertos, que el viernes era de 4.930, vuelve a poner en discusión la magnitud real de la emergencia y la capacidad de respuesta ante una de las peores tragedias recientes del país.
En paralelo a las tareas de búsqueda, asistencia y recuperación que continúan en las zonas impactadas, Naciones Unidas advirtió que la crisis no se limita al recuento diario de víctimas. El organismo calcula que 1,3 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria de emergencia durante los próximos seis meses, una señal de que el golpe sobre vivienda, salud y servicios básicos va más allá de la fase inicial del desastre y exige un seguimiento sostenido.
La evolución de las cifras confirma que la emergencia sigue abierta y que las evaluaciones oficiales todavía se ajustan conforme avanzan las operaciones en el terreno. Con ese panorama, el aumento de muertos y la previsión de una respuesta prolongada refuerzan la necesidad de vigilar la gestión de la asistencia y de ofrecer explicaciones claras ante una crisis cuyo peso recae, sobre todo, en la población afectada.
