Rusia volvió a golpear este domingo terminales y embarcaciones en el puerto ucraniano de Odesa y sus alrededores, después de rechazar la propuesta de Kiev de establecer una moratoria de operaciones contra objetivos en el mar Negro. Según el Ministerio de Defensa ruso, fueron alcanzados tres buques mercantes, dos petroleros y otra embarcación que, de acuerdo con Moscú, transportaba armamento occidental al este del puerto.
La ofensiva también incluyó ataques con drones contra patrulleras ucranianas atracadas a unos 138 kilómetros al suroeste de Odesa y contra una fábrica de ensamblaje de drones acuáticos situada a unos 40 kilómetros de la ciudad. Mientras la versión oficial rusa sostiene que los ataques se dirigen contra infraestructura y barcos que operan en interés del ejército ucraniano, el resultado observable es una nueva escalada sobre instalaciones portuarias en una zona clave para el tránsito marítimo.
El Ministerio de Exteriores ruso había rechazado esta semana la posibilidad de una tregua en el mar Negro, planteada, según medios internacionales, por Ucrania a través de Turquía debido al impacto de los ataques sobre las exportaciones de grano. En paralelo, Ucrania aseguró haber golpeado el miércoles cuatro buques de guerra en Novorossíisk. La ONU ya había advertido a finales de julio que los precios del trigo subieron un 20 % desde principios de mes, hasta su mayor nivel desde marzo de 2024, una señal de que la confrontación sigue trasladando su costo a la seguridad alimentaria global.
