Las fricciones internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM) llegaron a un punto en que el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, y el legislador Ramón Bueno se vieron obligados a pedir moderación pública frente a los pronunciamientos de Jesús —Chú— Vásquez Martínez sobre dirigentes que aspiran a la candidatura presidencial de esa organización. El episodio exhibe el desgaste de la competencia interna en el partido de gobierno y reaviva el debate sobre cómo se maneja la sucesión mientras el PRM ocupa el poder.
Pacheco defendió que Chú Vásquez tome en cuenta la trayectoria de David Collado, a quien atribuyó méritos acumulados dentro del partido y en funciones como diputado, alcalde del Distrito Nacional y ministro de Turismo. También advirtió que los perremeístas deben evitar descalificaciones contra compañeros activos en sus aspiraciones políticas. Al referirse a Vásquez, sostuvo: “Pienso que los compañeros y compañeras de nuestro partido merecen otro trato y otros calificativos. Yo al compañero Chú lo califico como una persona buena, trabajadora y eficiente, pero no sé qué le pasó: se le fue un poquito la chaveta”.
En su llamado a preservar la unidad, Pacheco recordó el crecimiento político del PRM hasta llegar al Gobierno, mientras Bueno apeló a la experiencia de las divisiones del antiguo PRD para pedir que se reconsideren esos pronunciamientos. Aunque el texto se concentra en David Collado, la controversia vuelve a poner bajo la lupa la puja entre aspirantes del oficialismo, incluido el entorno de figuras como Carolina Mejía, y alimenta la alerta institucional sobre una organización gobernante que muestra fisuras internas en plena disputa por su relevo.
