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Ocho postales entre 1914 y 1930 reflejan a una élite alfabetizada en un país de exclusión

mayo 30, 2026 · Redactor
Ocho postales entre 1914 y 1930 reflejan a una élite alfabetizada en un país de exclusión
Foto: acento.com.do

La correspondencia entre Mercedes de Castro, Dolores Suazo, Claudina y Eduviges Hernández muestra el contraste social de una época en la que la mayoría de la población no sabía leer ni escribir.

Entre septiembre de 1914 y octubre de 1930, las ocho tarjetas postales intercambiadas por Mercedes de Castro, María Dolores Matos Suazo, Claudina y Eduviges Hernández no solo dan cuenta de una práctica social de vanguardia, sino también de una brecha evidente: en un país con una población mayoritariamente analfabeta hacia 1920, ese tipo de intercambio quedaba reservado a mujeres que sabían escribir y tenían recursos para participar en esa forma de comunicación.

La correspondencia, conservada posiblemente por Mercedes de Castro, circuló entre Villa Duarte y Guazumal, en Tamboril, y se caracterizó por mensajes breves y poéticos, sobre todo con motivo de onomásticos. El conjunto también evidencia una dependencia de materiales impresos producidos fuera del país: tres tarjetas fueron hechas en Francia, dos en Italia, una en Alemania y otra en Cuba, en momentos en que República Dominicana apenas había comenzado a imprimir sus primeras postales antes de 1900.

Su valor histórico va más allá de lo sentimental. Estas postales permiten observar cómo, mientras en Europa la industria alcanzaba su edad de oro y producía millones de unidades, en República Dominicana el acceso a la escritura, a la correspondencia y a bienes culturales seguía restringido a sectores alfabetizados. Ese contraste convierte esta colección en una prueba concreta de las desigualdades sociales de la época y de las carencias que marcaron la vida de la mayoría.