Santo Domingo 2026 informó que más del 85% de las competencias de los Juegos serán gratuitas, aunque algunas pruebas de alta demanda tendrán cobros simbólicos. El plan también contempla boletas electrónicas sin costo para ordenar el acceso a los escenarios y asegurar una asistencia amplia.
La fórmula anunciada busca combinar acceso masivo con control de aforo, pero deja abiertas preguntas clave para la rendición de cuentas: cuánto costará implementar el sistema de entradas, cómo se distribuirán las boletas, qué mecanismos de transparencia se usarán y cuál será el impacto real de los cobros en las disciplinas con mayor demanda.
Hasta ahora, la información difundida se concentra en el esquema de acceso, pero no detalla el presupuesto asociado ni el alcance operativo de la medida. En eventos de esta magnitud, el seguimiento público a esos datos resulta determinante para evaluar si la promesa de gratuidad se traduce en una organización eficiente y verificable.
El uso de boletas electrónicas sin costo y de tarifas simbólicas puede ayudar a ordenar la asistencia, pero también exige claridad sobre supervisión, trazabilidad y criterios de asignación. Sin esos elementos, el anuncio corre el riesgo de quedarse en una declaración de intención más que en una política con resultados medibles.
Por ahora, el dato central es que el modelo combinará entrada libre en la mayoría de las competencias con cobros en una parte menor del programa. Lo que sigue pendiente es que el comité organizador explique con precisión cómo garantizará acceso, control y transparencia en la ejecución.
