El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, endureció este domingo el choque con Estados Unidos al advertir que cualquier intento de interferencia extranjera en las elecciones brasileñas “sufrirá una dura derrota en las urnas”, después de que su Gobierno revocara los visados de dos altos funcionarios del Departamento de Estado. La medida fue justificada por las autoridades brasileñas bajo el argumento de que ambos pretendían realizar una auditoría del sistema electoral del país.
Durante un acto de respaldo a la candidatura de Fernando Haddad a la gobernación de São Paulo, Lula presentó el episodio como una defensa de la soberanía nacional y calificó de “injerencia” la intención atribuida a la administración del presidente Donald Trump de enviar representantes para evaluar el sistema de votación brasileño. El mandatario insistió en que Brasil puede garantizar la integridad de su proceso democrático sin presiones internacionales, mientras el caso escala desde el terreno institucional hacia la confrontación política en plena campaña.
Según confirmó el Gobierno brasileño, los visados retirados correspondían al subsecretario de Estado para la Democracia, los Derechos Humanos y el Trabajo, Riley Barnes, y al subsecretario adjunto Samuel Samson. De acuerdo con la agencia estatal brasileña de noticias, ambos tenían previsto reunirse con funcionarios electorales para tratar asuntos relacionados con la libertad de expresión. El episodio deja abierto un frente de fiscalización sobre cómo una controversia diplomática termina absorbida por el discurso electoral, en un contexto donde cualquier presión externa y cualquier respuesta oficial quedan bajo mayor escrutinio institucional.
