El brote de legionelosis en el Upper East Side de Nueva York suma ya cinco muertos y 82 personas afectadas, en un episodio que vuelve a colocar bajo examen la capacidad de respuesta y de supervisión sanitaria ante fallas de alto costo social. Pese a que el Departamento de Salud de la ciudad aseguró que la fuente de las infecciones probablemente fue eliminada después de limpiar y desinfectar torres de enfriamiento, hasta este martes aún había ocho pacientes hospitalizados.
La actualización oficial también señala que 56 personas habían recibido el alta y otras 13 no requirieron internación. Las autoridades informaron además que no se registraron nuevos casos en los últimos seis días y que nadie presentó síntomas nuevos en más de diez, aunque la investigación seguía abierta sobre una infraestructura amplia: 34 torres de enfriamiento en 33 edificios dieron positivo a Legionella, nueve resultaron negativas y todavía se esperaban los análisis de otras 140 torres para la semana siguiente.
El Departamento de Salud aclaró que todos los edificios con bacterias detectadas completaron la remediación de sus sistemas, aunque precisó que un resultado positivo no demuestra por sí solo que una instalación haya sido el origen del brote. La lista de inmuebles alcanzados incluye escuelas privadas, edificios residenciales, consultorios médicos, tiendas de ropa y el Museo Guggenheim de Nueva York. Mientras el organismo insiste en que el riesgo inmediato parece haber disminuido, el saldo de muertes, hospitalizaciones y pruebas pendientes mantiene la exigencia de vigilancia e inspección sobre instalaciones que impactan la vida cotidiana.
