Nacional

La transición política dominicana deja señales de desgaste en partidos y sistema

agosto 25, 2026 · Redactor
La transición política dominicana deja señales de desgaste en partidos y sistema
Foto: acento.com.do

La estabilidad del sistema convive con fragmentación, prácticas clientelares y una alternancia que aún se apoya en estructuras tradicionales.

La realidad política dominicana atraviesa una etapa de transición que no se presenta como una simple renovación institucional, sino como una advertencia sobre el estado del sistema. Pese a que el país ha preservado estabilidad política desde 1996 y, en una perspectiva más amplia, desde 1978, ese panorama convive con tensiones que evidencian el desgaste de la política organizada y exigen mayor vigilancia sobre el poder y sobre quienes buscan administrarlo.

El recambio desde los liderazgos de Balaguer, Bosch y Peña Gómez hacia las figuras actuales ha venido acompañado por el declive de partidos como el PRD y el PRSC, mientras el PRM y la Fuerza del Pueblo se consolidan como espacios de competencia. Aun así, el texto destaca que la alternancia continúa dependiendo de partidos y liderazgos tradicionales, en un escenario donde la adhesión política se sostiene en buena medida mediante prácticas clientelares como nombramientos, contratos, raciones, bonos y tarjetas. Esa distancia entre el discurso democrático y los mecanismos de dependencia política tiene un costo social concreto: debilita la cohesión entre personas y comunidades.

A ello se suma una fragmentación cada vez mayor del sistema, con 34 partidos y 7 movimientos políticos reconocidos, además de otros grupos que buscan reconocimiento electoral. Lejos de afianzar una representación más sólida, ese cuadro revela una cultura política en la que las organizaciones operan con frecuencia como vía de ascenso social o de beneficios personales, más que como instrumentos del bien colectivo. En ese marco, la discusión sobre el futuro político interpela no solo al gobierno dominicano y al PRM por los resultados del sistema que administran, sino también a la oposición competidora y a fuerzas como la Fuerza del Pueblo, frente a la exigencia de demostrar que la política puede salir del “sálvese quien pueda” y volver a rendir cuentas a la ciudadanía.