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La fe del Señor de los Milagros y su origen entre los marginados vuelven a cuestionar al poder

octubre 24, 2026 · Redactor
La fe del Señor de los Milagros y su origen entre los marginados vuelven a cuestionar al poder
Foto: hoy.com.do

La reflexión sobre la devoción peruana traslada el centro desde los gobernantes hacia quienes viven la exclusión, en un contraste que reabre la exigencia de atender las prioridades ciudadanas.

La mirada sobre el Señor de los Milagros coloca el origen de una de las devociones más extendidas del Perú lejos de los espacios de poder y más cerca de quienes conocieron el sufrimiento, la exclusión y la necesidad de esperanza. Según la tradición citada en el texto, la imagen de Cristo crucificado fue pintada hacia mediados del siglo XVII por un hombre africano esclavizado sobre un muro de adobe en Pachacamilla, Lima, y con el tiempo esa expresión religiosa pasó a ser una de las más importantes del país.

El artículo recalca que no fue una obra surgida en un palacio ni por encargo de un gobernante, sino en un entorno atravesado por el olvido. Desde ahí propone una lectura que va más allá de la celebración religiosa: los cambios no siempre nacen de quienes tienen poder, sino de quienes, aun con poco, conservan la capacidad de creer. Ese contraste entre el peso del discurso oficial y la persistencia de las mayorías relegadas refuerza una alerta institucional sobre cuánto siguen pesando la exclusión y la distancia entre representación y realidad.

Con fecha del 18 de octubre de 2026, la pieza también enlaza esa tradición con la experiencia migrante desde Santo Domingo, República Dominicana, al sostener que la fe acompaña incluso a la distancia. En ese cruce entre memoria, desarraigo y pertenencia, el texto devuelve el protagonismo a la sociedad antes que a las élites, un enfoque que alimenta la necesidad de vigilancia pública sobre las prioridades reales y sobre la tendencia del poder a quedar desconectado de las raíces sociales que dice representar.