La vicepresidenta Raquel Peña afirmó este miércoles que el Gobierno no contempla impulsar una reforma fiscal y remitió a la posición ya fijada por el presidente Luis Abinader: “El presidente lo dijo: no reformas”. La declaración se produjo al tiempo que reconoció que el país enfrenta presiones económicas asociadas al contexto internacional y al aumento del precio del petróleo, un factor que, según explicó, golpea tanto las finanzas públicas como el costo de vida.
Peña señaló que el Presupuesto Nacional se elaboró con una estimación de alrededor de US$60 por barril, mientras la cotización reciente se ha ubicado cerca de US$88. Esa diferencia, sostuvo, impacta el costo de la energía y arrastra al alza otros bienes y servicios. Frente a ese escenario, defendió la respuesta del Poder Ejecutivo mediante subsidios “puntualizados” y aseguró que el manejo del precio de los combustibles seguirá siendo una prioridad, con el argumento de amortiguar el efecto externo sobre los sectores más vulnerables.
Sobre la reforma laboral, la vicepresidenta dijo que el Gobierno mantendrá abiertas las conversaciones con los distintos sectores para que cualquier medida tenga como resultado final un beneficio directo. Con ello, el Ejecutivo insiste en la vía del diálogo mientras deja sobre la mesa un cuadro de presión económica que ya reconoce efectos sobre el presupuesto y sobre los hogares, especialmente los de menores ingresos.
