La nueva escalada del petróleo volvió a golpear este lunes a los mercados de Estados Unidos y dejó otra señal de presión sobre la economía real: el Brent, referencia internacional, subió 1.5% hasta 98.87 dólares por barril, mientras el S&P 500 cayó 0.5%, el Dow Jones Industrial Average perdió 329 puntos, o 0.6%, y el Nasdaq Composite retrocedió 0.5%.
El movimiento refleja el contraste entre cualquier expectativa de normalización y una realidad todavía dominada por la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz. Antes de la apertura de la bolsa estadounidense, el crudo llegó a tocar los 101 dólares por barril, en medio de las dudas sobre cuándo la guerra con Irán permitirá que los petroleros vuelvan a transitar libremente por esa ruta clave. Después moderó sus ganancias, cuando funcionarios estadounidenses dijeron que los mediadores seguían trabajando con Irán y Estados Unidos en un acuerdo para poner fin a los combates y abrir el estrecho, pero la volatilidad siguió marcando la jornada.
En Wall Street, el alza del crudo pesó más que el impulso aislado de Nvidia, que subió tras anunciar una recompra de acciones. Entre las más afectadas quedaron las aerolíneas: United Airlines perdió 3.7% y American Airlines cayó 3.4%. El episodio vuelve a colocar bajo vigilancia el impacto de una crisis externa que, más allá del discurso de mercado, termina trasladando presión a costos sensibles y a sectores directamente expuestos al encarecimiento de la energía.
