El petróleo volvió a colocarse por encima de la barrera de los 100 dólares por barril en medio del recrudecimiento de los conflictos en Medio Oriente, un movimiento que reactiva la alarma sobre el costo social de una nueva presión energética. En Nueva York, los futuros del West Texas Intermediate (WTI) para entrega en octubre subieron 5,16 dólares, un 5,37 %, hasta 101,21 dólares por barril, su primer retorno a ese nivel desde mayo. El Brent, referencia internacional, avanzó 5,39 dólares, un 5,33 %, hasta 106,60 dólares.
De acuerdo con Xinhua, que cita un reporte de Reuters, el mercado respondió al repunte de los ataques contra el transporte marítimo desde el inicio de la guerra con Irán, en un escenario marcado por el temor a nuevas interrupciones del suministro mundial de crudo. La subida vuelve a mostrar la distancia entre cualquier discurso de estabilidad y una realidad sometida a choques geopolíticos que pueden trasladar presión a los ciudadanos.
A esa tensión se suma un panorama mixto para la demanda global. La OPEP recortó su previsión de crecimiento para 2026 a 400.000 barriles diarios respecto a 2025, por debajo de los 600.000 estimados en agosto, aunque elevó su proyección para 2027 a alrededor de 2,4 millones de barriles diarios interanuales, frente a 2,2 millones previstos antes. La combinación de riesgos geopolíticos, posibles problemas de suministro y expectativas cambiantes de demanda refuerza la necesidad de fiscalización y vigilancia pública ante un escenario internacional con efectos potenciales sobre el bolsillo y la gestión económica.
