Aunque existen derechos ampliados, elecciones periódicas y mecanismos formales de participación, la crisis de representación persiste y afecta a las democracias de la región, incluida República Dominicana. El texto plantea que la ciudadanía sigue votando, opinando y movilizándose, pero mantiene la sensación de que las decisiones decisivas se toman lejos de ella, una señal de alerta institucional que vuelve a poner sobre la mesa la eficacia del sistema político y la necesidad de mayor fiscalización desde la sociedad civil.
Las cifras citadas profundizan esa distancia entre discurso y realidad. Latinobarómetro 2026 señala que el apoyo a la democracia en América Latina se mantiene en 52%, pero 76% no se siente representado por su parlamento y solo 16% expresa mucha o alguna confianza en los partidos. En República Dominicana, según los datos recogidos por Wilson Castillo, el apoyo a la democracia bajó de 55% en 2024 a 47% en 2026; además, 61% acepta cualquier tipo de gobierno con tal de que resuelva sus problemas y casi siete de cada diez no se sienten representados por el Congreso. Latinobarómetro agrega que apenas 20% expresa mucha o alguna confianza en los partidos políticos.
A la luz de esos datos, el libro Ciudadanía y poder: alternativas y desafíos para construir el poder desde abajo, publicado en 2025, aparece como una respuesta a la falla de resultados del modelo de representación vigente: derechos reconocidos que no se traducen en poder efectivo. La propuesta de Radamés Martínez de construir ciudadanía desde abajo pone el acento en la corresponsabilidad sobre lo común y en una participación menos episódica, en un momento en que el desgaste de la gestión pública y la distancia entre gobierno dominicano, Congreso y sociedad civil exigen rendición de cuentas más allá de la formalidad electoral.
