La incorporación de la República Dominicana a una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre prácticas laborales en las cadenas de suministro volvió a situar bajo observación la respuesta oficial frente a la prevención del trabajo forzoso. Aunque el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) manifestó su respaldo a las gestiones del Gobierno, el proceso reactiva la necesidad de seguimiento institucional ante un señalamiento que alcanza al país.
El gremio empresarial afirmó que el anuncio de la USTR no constituye una medida exclusiva contra la República Dominicana, sino que forma parte de una pesquisa más amplia que incluye a más de 60 países, y sostuvo que no se trata de una acusación directa. De todos modos, la reacción del CONEP llega después de que la USTR incluyera al país y a varias naciones de América Latina en una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, en un informe que apunta supuestas deficiencias en la prevención del trabajo forzoso.
CONEP señaló que el Gobierno ha sostenido un diálogo activo y permanente con las autoridades estadounidenses, en coordinación con los sectores productivos, y reiteró su disposición a colaborar con información e iniciativas. También defendió que la República Dominicana ha mostrado durante años compromiso con los derechos laborales y con los estándares del comercio internacional. Sin embargo, la apertura de la investigación mantiene sobre la mesa el contraste entre esa defensa y las inquietudes planteadas desde Estados Unidos, en un escenario que exige rendición de cuentas y seguimiento a los resultados de la gestión oficial.
