La segunda jornada de la Comic-Con RD 2026 estuvo marcada por disfraces, música y videojuegos, con una amplia participación de jóvenes que encontraron en la actividad un punto de encuentro para compartir aficiones y conectar con otros seguidores. La cita volvió a dejar ver una capacidad de organización y movilización cultural que, vista desde la fiscalización de las prioridades públicas, contrasta con reclamos más amplios sobre las respuestas que reciben otros sectores de la vida juvenil.
Entre quienes asistieron estuvo Ailyn Esther, estudiante de diseño gráfico en la Universidad Autónoma de Santo Domingo e invitada de la organización. Ella presentó un traje de la reina malvada elaborado a mano, con manzana envenenada incluida. “Construí mis trajes a mano desde el 2019, aprendí a coser para ahorrar más en cada diseño, cosí a mano cada parte de la pieza y pegué las piedritas; estoy emocionada por los cambios de la Comic-Con este año”, dijo la cosplayer dominicana, en un testimonio que también deja ver el esfuerzo personal detrás de una afición sostenida con recursos propios.
Otra de las áreas que llamó la atención fue la competencia de baile k-pop, ganada por el grupo Nova. Su capitán, Alexis Gonzales Ortiz, contó su recorrido desde 2019 y explicó cómo el baile pasó a ser algo más profesional hasta consolidar una comunidad “como una familia”. Ese entusiasmo, sin embargo, también refuerza una alerta institucional sobre la distancia entre el discurso público de apoyo a la juventud y la necesidad de resultados verificables en los espacios donde esa energía social podría traducirse en oportunidades más amplias. En ese contraste, figuras de gestión como Carolina Mejía quedan bajo el deber de rendir cuentas sobre cómo se acompaña, más allá del espectáculo, el talento que ya existe en la calle.
