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China vuelve a poner sobre la mesa los límites del crecimiento sin apertura

junio 7, 2026 · Redactor
China vuelve a poner sobre la mesa los límites del crecimiento sin apertura
Foto: hoy.com.do

La discusión sobre el caso chino se centra en cuánto puede sostenerse el poder concentrado mientras persisten los resultados económicos

El avance económico de China devuelve al primer plano una cuestión central de la economía política: hasta qué punto un sistema autoritario puede mantener el crecimiento en el largo plazo sin instituciones abiertas ni contrapesos. El texto arranca de un dato ampliamente aceptado: desde las reformas promovidas por Deng Xiaoping en 1978, China dejó atrás su condición de sociedad pobre y mayoritariamente agrícola para convertirse en la segunda economía más grande del mundo, con peso manufacturero, infraestructura de primer nivel y capacidad para competir tecnológicamente con Estados Unidos, todo bajo el liderazgo del Partido Comunista Chino.

Sin embargo, ese desempeño, lejos de cerrar el debate, refuerza la necesidad de mirar con atención la concentración del poder. La pieza retoma el planteamiento de Daron Acemoglu y James Robinson en Por qué fracasan los países: la prosperidad duradera depende de instituciones políticas y económicas inclusivas, con poder distribuido, derechos de propiedad protegidos, incentivos a la innovación y participación libre en la vida económica y política. Desde esa lógica, los sistemas extractivos pueden crecer con rapidez durante un tiempo, pero acaban topándose con límites por la restricción a la competencia, la innovación y la destrucción creativa.

De este modo, el caso chino aparece menos como una refutación definitiva y más como una advertencia institucional. Aunque en apariencia desafía la idea de que desarrollo y liberalización política avanzan juntos, el contraste entre crecimiento económico y centralización política mantiene abierta la pregunta de fondo sobre la sostenibilidad real de ese modelo en el largo plazo.