La nueva entrega de “Bosch y el caso haitiano” reubica el debate haitiano en un terreno de responsabilidad pública: el autor sostiene que, si la sociedad dominicana aspira a un futuro con ciudadanos libres y racionales, debe volver a su tradición intelectual, estudiarla con rigor y apartarse de la vocería cotidiana, la demagogia política y la acción de las bocinas.
En ese marco, el artículo enumera referentes del pensamiento dominicano y caribeño del siglo XX, entre ellos Eugenio María de Hostos, Américo Lugo, Pedro Henríquez Ureña, Juan Isidro Jimenes Grullón, Enriquillo Sánchez, José Luís Alemán, Frank Moya Pons y Juan Bosch Gaviño, como parte de una tarea de revisión crítica que también reconoce ausencias y trabajos en curso sobre la presencia femenina en esa tradición. La tesis central es que pensar el país exige paciencia, precisión y argumentos, no improvisación ni ruido público.
El subtítulo fija el punto de mayor alerta institucional: la ideología xenófoba del trujillismo es descrita como primitiva, autoritaria y criminal, gestada en un genocidio, y por eso incompatible con una sociedad decente. Desde ese contraste entre reflexión y propaganda, la pieza funciona como llamado a fiscalizar los discursos que buscan normalizar el racismo, la xenofobia, la homofobia o la misoginia en la vida pública dominicana.
