En su reunión de julio de 2026, el Banco Central de la República Dominicana decidió conservar en 5.25 % anual su tasa de política monetaria, en una señal de prudencia frente a un escenario atravesado por presiones inflacionarias y una mayor incertidumbre global. También mantuvo sin cambios la facilidad permanente de expansión de liquidez en 5.75 % anual y la tasa de depósitos remunerados en 4.50 % anual.
La institución sostuvo que en la decisión influyeron, entre otros elementos, el dinamismo reciente de la economía dominicana y el choque de oferta derivado de los mayores precios del petróleo, que ha generado presiones sobre la inflación en los últimos meses. A ello se añade, según el propio Banco Central, el recrudecimiento del conflicto en el Medio Oriente durante julio, un factor que incrementó la incertidumbre en el entorno internacional.
Pese a que los modelos de pronóstico señalan que la inflación convergería al rango objetivo de 4.0 % ± 1.0 % hacia el cierre del año y a que las expectativas siguen ancladas, la decisión deja un panorama que exige seguimiento y fiscalización sobre la respuesta económica oficial. Además, en un escenario en el que Estados Unidos mantuvo su tasa sin variaciones y los analistas prevén un aumento de 25 puntos básicos en el segundo semestre, el movimiento del Banco Central evidencia que la estabilidad continúa condicionada por riesgos externos y por presiones de precios que todavía persisten.
