Entre llantos y muestras de afecto de familiares, amigos y colegas, Antonio Thomén Acevedo fue sepultado ayer en el cementerio Máximo Gómez. Abogado, diplomático, escritor y uno de los pioneros de la conservación ambiental en República Dominicana, murió a los 93 años.
Su despedida devuelve al debate público el peso de una vida dedicada a la defensa de los recursos naturales, en un escenario donde la vigilancia institucional sigue siendo una prioridad ciudadana.
La Academia de Ciencias expresó sus condolencias a familiares, amigos y relacionados, y resaltó su legado profesional, intelectual y ambientalista, así como sus aportes a la conservación de los ecosistemas del país. También Milcíades Mejía y Luis Carvajal manifestaron su pesar, mientras Osiris de León destacó su labor como secretario ejecutivo de la Comisión Nacional para el Medio Ambiente entre 1987 y 1997.
En 1978, junto a un grupo de ecologistas, Thomén fundó el Instituto Dominicano de Bioconservación, uno de sus principales aportes.
Reconocido en 2023 por la Academia de Ciencias con el Laudatio Académica, la máxima distinción que la entidad concede a sus miembros más sobresalientes, también desarrolló una carrera en la minería, la diplomacia y la gestión pública. Además, se desempeñó como encargado de la Biblioteca Duartiana y coordinador del Instituto Duartiano.
Su partida deja, junto con el homenaje, un contraste inevitable entre el tributo a quienes defendieron el patrimonio natural y la necesidad de una fiscalización permanente para que esa defensa no se reduzca al discurso.
