La Policía Nacional, junto al Ministerio Público, informó el desmantelamiento de una estructura de crimen organizado transnacional dedicada a la comercialización ilegal de armas de fuego, luego de 14 allanamientos simultáneos realizados en varias provincias y el Distrito Nacional como parte de la operación «Clave». El caso terminó con 14 detenidos y con la identificación, como cabecilla, del prófugo internacional Nelson Antonio González Brito, cuya residencia, según las autoridades, funcionaba como centro de acopio cuando las armas ingresaban al país.
Según la versión oficial, la operación se puso en marcha el 28 de mayo tras varios meses de labores de inteligencia e investigación de la Dirección de Área de Investigación de Crimen Organizado (Daico), que detectó una red que presuntamente introducía armas de fuego al territorio nacional para su distribución y comercialización. El informe agrega que el proceso investigativo sigue abierto respecto a otros integrantes vinculados a la estructura, lo que subraya la dimensión del caso y la necesidad de explicaciones sobre cómo una red de ese alcance logró operar en distintas demarcaciones.
En los allanamientos se ocuparon 20 armas de fuego, entre ellas dos fusiles, diez pistolas, tres revólveres y dos escopetas, además de un cañón de fusil, un cañón de pistola y una pistola de aire comprimido. También se incautaron cientos de municiones de distintos calibres, cargadores, chalecos antibalas, equipos de comunicación, dispositivos electrónicos y vehículos, en un expediente que vuelve a poner bajo escrutinio la capacidad de prevención, control y seguimiento frente al tráfico ilegal de armas.
