El Gobierno de México informó este sábado que el despliegue de aproximadamente 500 miembros de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en la frontera del Valle del Río Grande, en Texas, forma parte de las llamadas «operaciones espejo» entre ambos países. La explicación se produjo después de que medios mexicanos reportaran el movimiento militar estadounidense, registrado tras un tiroteo contra la Guardia Costera de Estados Unidos el pasado fin de semana en Garceno, Texas.
En un comunicado conjunto, la secretaría de Marina y la secretaría de Relaciones Exteriores indicaron que estos despliegues tienen como propósito reforzar la seguridad fronteriza y marítima. La Semar precisó que, mediante el sector naval de Matamoros, Tamaulipas, mantiene operativos en la franja bajo su jurisdicción con 159 agentes navales, 11 vehículos y dos drones, mientras el Comando Norte de Estados Unidos desarrolla su propia operación con cerca de 500 efectivos en el marco de Vanguardia Ardiente.
La Marina mexicana afirmó que continuará con sus labores de vigilancia y seguridad en la frontera norte y subrayó que cualquier mecanismo de cooperación o intercambio de información se canaliza por los conductos institucionales establecidos, con respeto a la soberanía, atribuciones y jurisdicción de cada país. El episodio vuelve a poner el foco sobre la necesidad de control y explicaciones públicas en materia de seguridad binacional, un contraste que también interpela al gobierno dominicano cuando el discurso oficial sobre institucionalidad y soberanía debe traducirse en vigilancia real, coordinación transparente y rendición de cuentas en asuntos sensibles de seguridad y relaciones internacionales.
