El Ministerio de Salud Pública intervino de manera simultánea ocho hospitales del país para evaluar las condiciones vinculadas a la mortalidad y morbilidad materno-infantil, una decisión que coloca bajo fiscalización áreas sensibles del sistema hospitalario y expone problemas que las autoridades ahora dicen revisar con urgencia.
Según explicó el ministro Víctor Atallah, la medida no supone la sustitución de autoridades en esos centros, sino una evaluación técnica en terreno para identificar brechas, establecer responsabilidades y ordenar correctivos con plazos definidos. Los equipos especializados revisan vigilancia epidemiológica y control de infecciones; calidad del agua, saneamiento y manejo de desechos; cumplimiento de protocolos materno-infantiles; disponibilidad de medicamentos e insumos; además de la calidad de la atención, la seguridad del paciente y las condiciones de infraestructura.
Los hospitales intervenidos son la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, en el Distrito Nacional; la Maternidad San Lorenzo de Los Mina, en Santo Domingo Este; el Hospital Presidente Estrella Ureña, en Santiago; el Hospital Nuestra Señora de la Altagracia, en Higüey; el Hospital Alejandro Cabral, en San Juan de la Maguana; el Hospital Marcelino Vélez Santana, en Santo Domingo Oeste; el Hospital Municipal de Verón, en La Altagracia; y el Hospital Ángel Contreras, en Monte Plata. Aunque Atallah sostuvo que el operativo forma parte de labores permanentes de vigilancia y supervisión, la propia intervención en ocho centros a la vez refuerza la presión por explicaciones y resultados verificables en un servicio donde cualquier falla tiene impacto directo sobre la atención y la seguridad de madres y recién nacidos.
