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Escuelas y migración: el debate que expone la falta de planificación del Estado

septiembre 1, 2026 · Redactor
Escuelas y migración: el debate que expone la falta de planificación del Estado
Foto: acento.com.do

La discusión sobre la matrícula haitiana reabre una exigencia de rendición de cuentas al gobierno dominicano y al Congreso por la presión sobre los cupos en la educación pública.

La controversia por las declaraciones del senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, volvió a colocar en primer plano un problema que trasciende la disputa política: la incapacidad del Estado para planificar con precisión la presión que recibe el sistema escolar público. El propio texto reconoce que Fernández utilizó datos oficiales, admitió el derecho constitucional a la educación y reclamó mejor planificación estatal, en un contexto en el que la República Dominicana mantiene la potestad de definir su política migratoria y controlar sus fronteras conforme a la ley.

La pieza cuestiona tres aspectos de su planteamiento, pero al hacerlo también confirma el fondo institucional del problema. Precisa que, en el sector público, hay 164,070 estudiantes de origen haitiano y que la proporción correcta sería de uno por cada 16 dominicanos, no de uno por cada 13. También advierte que las cifras no bastan para probar que el aumento de la matrícula haitiana cause por sí mismo la caída de la dominicana, y que esa relación solo podría establecerse investigando los centros con problemas de cupo. Ese señalamiento, lejos de cerrar el debate, refuerza la necesidad de fiscalización: si faltan estudios específicos, lo que queda en evidencia es la ausencia de respuestas completas del gobierno dominicano ante una presión real sobre servicios financiados por el Estado.

El texto además objeta vincular nacionalidad haitiana con irregularidad migratoria, pero deja intacta la pregunta de fondo sobre cómo las autoridades han administrado el impacto de esa realidad en la escuela pública. Ahí se instala el contraste entre discurso y realidad: mientras se invoca control fronterizo y orden migratorio, persisten tensiones en los cupos que exigen datos más finos, planificación y explicaciones públicas. En ese escenario, el Congreso queda emplazado a fiscalizar y el debate abierto por Omar Fernández se sostiene como una alerta institucional sobre un problema que la gestión pública no ha resuelto con transparencia suficiente.