Más de una semana después de haberse declarado, el incendio del paraje natural de Hautes Fagnes, en la provincia de Lieja, continúa activo y ya ha calcinado 3,366 hectáreas, en lo que se ha calificado como el mayor fuego registrado en la historia de Bélgica. Aunque el avance de las llamas quedó bajo control desde el pasado jueves, durante la madrugada surgieron pequeños focos de nuevo y el perímetro afectado llegó a 27 kilómetros, una extensión que sigue tensionando la respuesta oficial.
La presencia de humo, intensificada por los vientos débiles, llevó a recomendar a los vecinos de las zonas dañadas que permanezcan en sus casas y mantengan cerradas puertas y ventanas. A raíz de ello, el ministro del Interior, Bernard Quintin, indicó que el Gobierno federal presentará un plan nacional de resiliencia para hacer frente a incendios forestales de gran magnitud, una medida que llega después de que el siniestro alcanzara una escala inédita en el país.
La emergencia también motivó apoyo europeo, tras la petición de asistencia de Bélgica a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil. La comisaria europea de Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, acudirá a las áreas afectadas en territorio belga y alemán para reunirse con autoridades y supervisar la respuesta de emergencia. Lahbib sostuvo que la devastación en Hautes Fagnes refleja el aumento del riesgo de incendios forestales en Europa, al tiempo que resaltó la labor de los bomberos y de los servicios de emergencia para proteger a las comunidades.
