El gobierno dominicano dispuso que nueve funcionarios diplomáticos de la Embajada de Cuba en Santo Domingo abandonen el país junto a sus familiares antes de este domingo 16 de agosto, pero hasta ahora no ha informado públicamente las razones de la medida. Según la información publicada, la salida abarcaría a esposas e hijos de los diplomáticos, para un total estimado de 21 personas.
La decisión coloca a la Cancillería y a la administración de Luis Abinader bajo exigencia de explicaciones en un tema sensible de política exterior, sobre todo porque ocurre mientras el propio Ministerio de Relaciones Exteriores ha descrito los vínculos con Cuba como relaciones sustentadas en la historia, la cultura y la solidaridad. Ese contraste entre el discurso oficial y una acción de alto impacto sin justificación conocida vuelve a poner el foco en la necesidad de rendición de cuentas y manejo institucional claro.
República Dominicana y Cuba establecieron relaciones diplomáticas en 1902, las interrumpieron tras la Revolución Cubana y las restablecieron de manera definitiva en 1998. Como antecedente reciente, el país excluyó en diciembre pasado a Cuba, Nicaragua y Venezuela de la X Cumbre de las Américas prevista en territorio dominicano. A la espera del comunicado oficial anunciado para las próximas horas, la medida deja abierta una alerta institucional sobre la conducción de decisiones exteriores que el gobierno dominicano todavía no ha explicado.
