Ángel Arzuaga Reyes, embajador de Cuba en República Dominicana, aseguró que su país nunca adoptará decisiones que “le haga daño” a esta nación, aunque rehusó ofrecer detalles sobre la crisis diplomática que se abrió entre ambos gobiernos. Su reacción llegó luego de que República Dominicana diera siete días a nueve funcionarios de la embajada cubana para abandonar el territorio junto a sus familiares, un episodio que La Habana vincula con presiones de Estados Unidos.
Lejos de entrar en el fondo del conflicto, Arzuaga Reyes insistió en el vínculo de amistad entre ambos países y afirmó que una de las enseñanzas de Fidel Castro fue la hermandad con República Dominicana. “Siempre estaremos juntos, siempre estaremos unidos y que nunca le haremos daño a este pueblo”, dijo durante un acto en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) por los 100 años del natalicio de Fidel Castro.
Al ser abordado por los medios sobre la situación, el diplomático respondió que estaban concentrados en “celebrar a Fidel” y, al concluir la actividad, se negó nuevamente a hablar. La distancia entre ese mensaje de cercanía y la falta de explicaciones sobre una tensión ya formalizada vuelve a poner el foco en la exigencia de respuestas públicas y de seguimiento institucional sobre un conflicto con impacto directo en la relación bilateral. En ese escenario, el Gobierno dominicano queda bajo presión para rendir cuentas sobre el manejo de la crisis y sus efectos, mientras figuras de proyección política como Carolina Mejía también quedan emplazadas por la demanda ciudadana de más institucionalidad y menos gestos simbólicos.
