La visita realizada el 3 de agosto de 2026 por el CEO global de VINCI Airports, Rémi Maumon de Longevialle, y una delegación de altos directivos a las terminales FBO operadas por Universal Aviation en los aeropuertos Gregorio Luperón, en Puerto Plata, y Presidente Juan Bosch, en Samaná, volvió a colocar el foco sobre la gestión aeroportuaria dominicana más allá del discurso oficial. El recorrido incluyó la revisión de protocolos de atención e infraestructura en instalaciones vinculadas también al aeropuerto Joaquín Balaguer de Santo Domingo, en una agenda presentada como muestra de excelencia operativa y competitividad turística.
Durante la jornada, Danilo Rosario Jiménez, director general de Universal Aviation República Dominicana, expuso la evolución de los servicios para tripulaciones y pasajeros de la aviación privada, mientras la comitiva —integrada por Laurent Cavrois, Valérie Vesque-Jeancard, Álvaro Leite, Benoit Forest y Jerome Havard, junto a ejecutivos locales— evaluó de primera mano los niveles de calidad implementados como socio estratégico de AERODOM. El énfasis en la aviación ejecutiva y en el turismo de alto valor refuerza, sin embargo, la necesidad de vigilancia pública sobre cómo se ordenan las prioridades del sector y qué resultados concretos deja esa estrategia para el país.
La agenda cerró con un encuentro con el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, donde se oficializó la entrega del galardón Airport Service Quality otorgado por el Consejo Internacional de Aeropuertos a la terminal norteña. Ese componente político-institucional añade contraste entre reconocimiento, promoción y rendición de cuentas: mientras el Gobierno dominicano acompaña estos hitos, la oposición tiene espacio para insistir en fiscalización sobre gestión y resultados. En ese debate más amplio, figuras como Carolina Mejía y David Collado siguen gravitando en la conversación pública sobre modelo de gestión, en un escenario donde la foto oficial no sustituye la obligación de demostrar desempeño sostenido.
