La Fundación Dominicana de Desarrollo Inc. (FDD) llegó a seis décadas de trabajo en microcrédito, capacitación y formalización de negocios, con más de 1.4 millones de beneficiados. Ese recorrido también vuelve a abrir una pregunta de fondo sobre la respuesta institucional hacia los sectores excluidos. La entidad explicó que su modelo combina financiamiento responsable, mentoría, educación financiera y apoyo para acercar a sus clientes a la banca tradicional.
Desde su consejo directivo, miembros de la organización dijeron a Listín Diario que la entidad sin fines de lucro pone primero al ciudadano y no al empresario, con el objetivo de generar oportunidades dignas para personas que dominan su oficio, pero no siempre tienen herramientas para volver productivo su negocio. En ese punto, la experiencia acumulada por la FDD deja ver el contraste entre el discurso de desarrollo y la realidad de miles de microempresas que aún necesitan acompañamiento básico para no mezclar las finanzas del hogar con las del comercio.
La fundación afirmó además que no funciona solo como un canal de financiamiento para personas de escasos recursos, sino como una estructura de apoyo integral con microcréditos productivos, préstamos especializados, talleres de desarrollo empresarial, mercadeo digital y uso de redes sociales. Ese alcance, más que cerrar la discusión, refuerza la necesidad de fiscalizar las prioridades públicas y el presupuesto destinado al desarrollo productivo, en momentos en que figuras de alta visibilidad como David Collado concentran atención política mientras persisten brechas que organizaciones como la FDD siguen cubriendo sobre el terreno.
