La distinción que la FAO otorgó a República Dominicana por alcanzar el objetivo de Hambre Cero se vio acompañada por un contraste marcado entre el reconocimiento internacional y la situación alimentaria que denuncian voces del propio sector agropecuario. Mientras CONFENAGRO acogió la declaratoria como un impulso para seguir reforzando la seguridad alimentaria, dirigentes del PLD advirtieron que el informe no recoge las dificultades que enfrentan miles de familias para conseguir alimentos básicos.
Adriano Sánchez Roa, secretario de Asuntos Agropecuarios del PLD, y Geovanny Arias, subsecretario de esa organización, plantearon que el aumento del gasto en programas de asistencia social no demuestra por sí mismo que el hambre haya quedado superada. Sánchez Roa sostuvo que el país produce actualmente el 70.4 % de los alimentos que consume, frente al 88.5 % de autosuficiencia alimentaria que, según dijo, había al cierre de la gestión de Danilo Medina, y tomó esa diferencia como evidencia de retroceso en la producción nacional y en la soberanía alimentaria.
El dirigente añadió que el precio de la canasta básica se ha incrementado por encima de los ingresos de la población y afirmó que arroz, pollo, huevos y carnes registran alzas superiores al 80 % en comparación con agosto de 2020. También indicó que Supérate, los Comedores Económicos y el Inespre administran recursos considerables, pero mantienen una cobertura insuficiente frente a las necesidades, con lo que el debate pasa del reconocimiento internacional a la exigencia de fiscalización y de resultados verificables sobre el acceso real a los alimentos.
